Hoy si que me ha despertado el correspondiente elemento fabricado y comprado para este menester. Tras muchos días sin darle tiempo a expresarse, a sentir su razón de ser, por fin le ha llegado el momento de hacerlo, sonando con su no siempre agradable, ring… machaconamente. Y es que mucho descansar, es muy cansado.
Comienza la jornada, además de los trámites que hemos previsto para hoy, habrá que cumplir con la correspondiente jornada laboral. Tras una reparadora ducha matinal, comienza la ardua tarea de pasar por el armario, a elegir el modelito del día. Pero es que siempre tengo lo mismo, y todos los días me tengo que repetir la misma rutina, en mi próxima vida, me comprare varias mudas todas iguales, para no tener que elegir, como Mickey Rooney en “nueve semanas y media”, cuando abría su armario, y aparecían impecablemente colocados toda una fila de trajes exactamente iguales. Mi héroe mañanero, sin ningún tipo de duda, ese llegar al ropero y saber que te vas a poner, un sueño vamos.
Tras la pertinente elección, toca despertar al vecino. Aunque parezca extraño, hay personas a quien les gusta que les llamen desde primera hora, golpeando en su puerta, porque son lo suficientemente perezosas, para no buscar aparcamiento, (es mas cómodo aparcar delante del garaje, y pasarse por el forro el vado), ni para colocar un timbre tiene fuerzas, un poquillo flojo el muchacho.
Bueno una vez libre la vía de salida, vamos a sacarle brillo a las cubiertas, gas…..
A mediodía, se produce el contacto esperado, esta tarde rodamos con la moto, y tenemos que no retrasarnos en exceso. Pues nada, maqueada a la moto, agua, jabón, aceite a la cadena, y elementos de rodaje, todo listo. Pero cuando me estoy ajuntando las protecciones, mientras el motor, brama en el eco producido por las paredes del garaje, mi culo vibra, y eso que aun no me he subido en el monocilíndrico, debería estar sonando también una musiquilla, pero es imposible distinguirla con el sonido del escape. Desconecto el motor, y respondo a la llamada, malas noticias, se suspende el plan inicial, no vamos a levantar polvo, ni ha surcar las polvorientas pistas donde entrenamos, así que no me da tiempo a ponerme el casco. Vuelta a la vida de viandante. Concertamos una reunión en casa, tendré que comprar zumo de cebada, y pienso para el personal. Para otra cosa no sé, pero para comer son de un puntual.
El carro del hiper, se hace eco de la situación económica en que estamos inmersos, con mas aire que productos; No!!, solo he venido a proveerme de lo necesario para una cena ligera. Cuando me dirijo a caja, intento cruzar una mirada con la cajera, del tipo solo cuatro cosillas, no te voy a dar demasiado trabajo, que tal si me cuelas. Ja,ja,ja. Vuelve a moverse mi bolsillo trasero, y esta vez si que se oye la musiquilla de mi teléfono. Y una vez mas todo se cancela con la misma celeridad que se organiza. Parece que el día de hoy no es propicio para estos menesteres.
Giro 180º, sobre mi propio eje, y deshago mi anterior paseo, colocando nuevamente los condumios en su lugar correspondiente, y me despido de la cajera, con un guiño cómplice. -No te preocupes que en cualquier momento, me quedo sin nada en la nevera, y vuelvo- Solo es cuestión de que consigamos acordar la hora de reunión y no me vuelvan a dejar sin plan. Yo me he quedado con las ganas de sentir el aire, y abrocharme el casco, así que huyo rápidamente del almacén de alimentación, y me encamino hacia el garaje. La noche es agradable, sopla una ligera brisa, que invita a recorrer la isla….sobre dos ruedas por supuesto.