El día comienza temprano, a las 6:00 de la mañana, hemos acordado ir a recoger las motos y preparar algunos repuestos más. El fallo eléctrico de la moto no ha podido ser reparado, así que la agencia de alquiler nos incorpora otra moto más de 600 c.c.
Nos volvemos a poner en marcha nuevamente y esta vez no llegamos tan lejos, una moto híbrida, montada con los elementos de dos que fallaban (una de las cuales fue la que se rompió ayer) nos aleja por segunda vez de la posibilidad de seguir rumbo al desierto. Mas llamadas, y tras una larga espera la solución.
Así que con las cuatro motos, aparentemente en buen estado, salimos directos al Gobi.
Los primeros kilómetros se hicieron sobre asfalto en la periferia de la ciudad, a unos 40 Km entramos en una pista dirección al sur, tomamos contacto con la superficie de tierra. Mientras nos desplazamos, vamos desparramando la vista dejándonos impregnar por el desierto. Vemos alguna ave rapaz y cientos de ardillas que corren despavoridas al oír el ruido de las motos.
Estamos disfrutado por fin del desierto, extensas llanuras inacabables, pequeñas montanas y frío para comenzar. Los guantes y los cubremanetas de las motos no son suficiente protección. Algunos compañeros más previsores han venido provistos de guantes Wind Stopper, estos no pasan tanto frío.
Aunque nos informamos previamente nunca imaginamos ver el desierto nevado, pero por lo visto aquí es normal en algunas épocas del año. Bajo las rocas y en los lugares sombríos se observan trozos de hielo, y escarcha sobre las pequeñas hierbas. Avanzamos rápidamente pues la pista es amplia y nos permite un cómodo ritmo.
Tras 350 Km. llegamos a la ciudad donde pasaremos la noche.

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