Este ha sido un día increíblemente intenso. Reencuentros, alegrías, ilusiones, adrenalina, desilusiones, cansancio, arropamiento y prisas.
El día comienza a las 00.10 horas, cuando el compañero que estaba en Pekín se vuelve a unir al grupo, pero con un pequeño handicap, otro más, su visado es valido solamente por un periodo de siete días, así que tendrá que tramitar una ampliación, o ……
Los trámites nos retrasan y vamos a preparar las motos. Pasado el mediodía nos ponemos en marcha recogiendo eso si el visado antes de salir de la capital.
Comienza la diversión. A partir de este momento no existen normas de circulación para las motocicletas. Tras sortear el intenso tráfico, salimos a las afueras de la ciudad.
Apenas recorridos los primeros kms, concretamente veintisiete (27), una de las motos, se negó a seguir. Tras una llamada y una larga espera, regresamos sobre nuestros pasos a la ciudad. Decidimos posponer el inicio de la aventura durante unas horas, recopilar repuestos en el ‘’Mercado Negro’’ de Ulan Bator, y la contratación de un coche, para poder transportar estos, y el resto del material.
No fue difícil convencer a un antiguo soldador, formado en la antigua Unión Soviética cuyo única exigencia fue que aceptásemos a su acompañante, (su hijo), aprendiz de mecánico.
Estos cambios se salen de nuestro presupuesto inicial, así que debemos reconsiderar algunos gastos y lujos superfluos.
Hace un frío de narices que a medida que la noche avanza se vuelve más intenso. La gran Plaza del Gobierno presidida por una gran estatua del fundador de la nación mongola, Ghenghis Khan, se esta volviendo un lugar bastante familiar.
Regresamos a nuestra base de operaciones en UB y en la intimidad preparamos un pequeño agasajo al compañero que celebra su cumpleaños a 11.000 kms de nuestro hogar en el día de nuestra bendita tierra.
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