Faltan sólo unas horas. Besos, abrazos, apretones de manos, miradas, estas horas previas, son prolíficas en estas acciones, y por encima de todo buenos consejos, y preocupación. Hemos planificado hasta el último detalle que se nos ha ocurrido, pero somos concientes de que con eso no es suficiente.
Desde este cómodo asiento, frente al ordenador, estoy intentando plasmar mis pensamientos previos a la subida al avión. Siento las lagrimas derramarse por mis mejillas, son lagrimas sinceras, abundantes, desbordando mi capacidad para contenerlas. Los sentimientos que se agolpan en mi mente, se exteriorizan en mi expresión y en mis ojos, enrojecidos.
Se acumulan en unos segundos, muchas frases de cariño y precaución. Pequeñas despedidas individuales, muy personales de personas que demuestran su aprecio, enfrentando nuestras miradas y animándonos con bonitas frases, que repaso, mientras me invade una ligera tristeza, que me impide por momentos, ver la pantalla y seguir escribiendo. Involuntariamente me veo obligado a parar ……
Nos dejamos muchas personas queridas aquí, (padres, herman@s, hij@, parejas, amig@s), mientras partimos rumbo a un desierto, que ni sabe de nuestra presencia, ni nos espera y del que solo deseamos que no descargue su furia en nosotros. Vamos a invadir unos parajes inhóspitos, donde los propios habitantes, nómadas nacidos allí, luchan a diario para poder sobrevivir, a tormentas, dunas, arenas suaves (que te pueden atrapar durante horas, impidiendo el avance), fauna salvaje, y quien sabe que mas recursos dispondrá la naturaleza en esa región, y con cuales nos tendremos que enfrentar.
Lo sabemos, serán días de imprevistos, e improvisaciones…..es una nuestra aventura.
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