martes, 26 de abril de 2011

Diario de una aventura - 15 de mayo

“He visto vuestra página y me sorprende gratamente que personas como vosotros tengáis la iniciativa y la fuerza para proponer un viaje de estas características, solo deseo que a pesar de las sorpresas, nos os falten las fuerzas para conseguir vuestro objetivo. “Hacer este viaje será sin duda “una de las experiencias” más importantes en vuestra vida, ese es y será vuestro premio”. Que lo disfrutéis….”

Este es uno de los mails que hemos recibido en nuestra pagina,  y nos ha ilusionado, como no!  Es muy gratificante, saber que existe gente que nos apoya, y nos trasmite su cariño.
Recibir ánimos, y fuerza moral, es una de las experiencias más agradables que nos pueden ocurrir en estos momentos previos. Aumenta nuestras expectativas y nos invita a seguir dando lo mejor de nosotros mismo,  en busca del fin ansiado.

 Y para ello, seguimos madrugando, quitándonos las legañas con un buche de agua, y saliendo a optimizar nuestro, cada vez más preciado tiempo. Hoy toca salir en moto, nos quedan muchos kilómetros de arena, rocas, grietas, subidas imposibles y quien sabe cual dificultad más, así que conviene rodar tanto como nos sea posible, hasta que se formen cayos en esa parte donde la espalda pierde su nombre. Que conseguiremos con esto?  tal vez que sean mas llevaderas las largas derrapadas, el traqueteo de la maquina y esos saltos constantes. Mientras aferras el volante, intentando no perder la trayectoria, y sientes que rebotas como una pelota de goma sobre el sillón, manteniendo la concentración, intentado, no siempre es fácil, seguir a quien marca el ritmo, tras su estela de polvo y las ganas de dar gas que lleve; seguir por donde el GPS, y la intuición de quien va delante, te acercan ó te alejan del rumbo adecuado. Porque en un lugar, sin carreteras, sin marcas, ni señales de tráfico que indiquen hacia donde debes dirigirte, todos los factores cuentan. Un pequeño desvío, puede tornarse en pasar de largo por cualquier punto de los previstos, y en consecuencia, no tener donde comer ni dormir, más que bajo el cielo raso y sus estrellas, con las temperaturas que por allí, se den en ese momento y que puede ser cualquiera por debajo de los 0º. Entonces comenzaremos con las fogatas, recapitularemos batallas, contaremos historias de miedo, y rebuscaremos en las mochilas buscando los posibles restos de algo con que alimentar o calentar cuerpo y alma… hasta que amanezca.

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